sábado, 23 de febrero de 2013

Mina Memorare

Acordaos,
 ¡oh piadosísima Virgen María!, 
que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, 
implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, 
haya sido desamparado.
 Animado por esta confianza,
 a Vos también acudo, 
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!, 
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
 me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. 
¡Oh Madre de Dios!, 
no desechéis mis súplicas,
 antes bien, 
escuchadlas y acogedlas benignamente
Amén.

                         

No hay comentarios:

Mis blogs